Agosto es el Mes Nacional de Concienciación sobre la Vacunación, un momento para reconocer una de las formas más eficaces en que los padres pueden ayudar a mantener sanos a sus hijos: mantener al día las vacunas.
Ahora que las familias se preparan para el nuevo curso escolar, es un buen momento para revisar los historiales de vacunación y asegurarse de que los niños tengan las vacunas que necesitan. Las vacunas ayudan a proteger contra enfermedades graves que pueden provocar afecciones graves, complicaciones de por vida y, en algunos casos, la muerte. Además, contribuyen a mantener la salud de las escuelas, las familias y las comunidades al reducir la propagación de enfermedades infecciosas.
Hoy en día, muchos padres nunca han visto enfermedades como la poliomielitis, el sarampión o la meningitis bacteriana, ya que las vacunas han hecho que estas enfermedades sean mucho menos frecuentes. Sin embargo, estas enfermedades siguen existiendo y pueden propagarse rápidamente cuando bajan las tasas de vacunación. Los recientes brotes que se han producido en todo el país nos recuerdan que las enfermedades prevenibles mediante vacunación siguen siendo una amenaza real.
Cómo protegen las vacunas a los niños
Las vacunas actúan ayudando al sistema inmunitario del organismo a reconocer y combatir los virus y las bacterias nocivas antes de que puedan provocar enfermedades graves. En muchos casos, las vacunas pueden prevenir la infección por completo o reducir significativamente la gravedad de la enfermedad en caso de exposición.
Los niños son especialmente vulnerables a muchas enfermedades infecciosas porque su sistema inmunitario aún se está desarrollando. La vacunación les proporciona protección durante los años en los que más la necesitan. Para consultar la lista de vacunas recomendadas por el estado, que se ajusta a las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría, visita https://health.ri.gov/sites/g/files/xkgbur1006/files/2026-02/child-immunization-schedule-public.pdf.
Por qué son importantes las vacunas obligatorias en el colegio
Rhode Island exige que los alumnos se vacunen contra determinadas enfermedades para proteger la salud de los niños y reducir el riesgo de brotes epidémicos en los colegios. Los niños que empiezan el infantil deben estar vacunados contra enfermedades como la difteria, el tétanos, la tos ferina, la poliomielitis, la hepatitis B, el sarampión, las paperas, la rubéola y la varicela. Los alumnos de más edad también deben recibir vacunas como la Tdap y la vacuna contra el meningococo en determinados cursos.
Cada una de estas vacunas protege contra enfermedades que pueden tener graves consecuencias:
- La vacuna DTaP protege contra la difteria, el tétanos y la tos ferina. La tos ferina puede ser especialmente peligrosa para los lactantes y los niños pequeños.
- La vacuna contra la poliomielitis protege contra una enfermedad que puede provocar parálisis y discapacidad permanente.
- La vacuna contra la hepatitis B ayuda a prevenir una infección que puede provocar una enfermedad hepática crónica y cáncer de hígado en el futuro.
- La vacuna triple vírica protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola. El sarampión es muy contagioso y puede provocar complicaciones graves, como neumonía e inflamación cerebral.
- La vacuna contra la varicela protege contra esta enfermedad, que en ocasiones puede provocar un cuadro clínico grave y complicaciones.
- La vacuna Tdap proporciona una protección de refuerzo contra el tétanos, la difteria y la tos ferina durante la adolescencia.
- La vacuna contra el meningococo ayuda a prevenir la meningitis bacteriana y las infecciones del torrente sanguíneo, que pueden llegar a poner en peligro la vida en muy poco tiempo.
Lo importante que tienen en común estas enfermedades es que pueden causar graves daños, pero también que, en gran medida, se pueden prevenir mediante la vacunación.
Respuesta a las preocupaciones sobre la seguridad de las vacunas
Es normal que los padres tengan dudas sobre las vacunas. Afortunadamente, las vacunas se encuentran entre los productos médicos que se someten a pruebas y controles más rigurosos. Antes de que se apruebe una vacuna, esta se somete a exhaustivas investigaciones y evaluaciones. El seguimiento de su seguridad continúa incluso después de que las vacunas se hayan generalizado.
La mayoría de los niños no experimentan efectos secundarios o solo presentan reacciones leves y temporales, como dolor en el lugar de la inyección, fiebre baja o cansancio. Las reacciones graves son poco frecuentes. Para la gran mayoría de los niños, los riesgos asociados a las enfermedades prevenibles mediante vacunación son mucho mayores que los riesgos asociados a la vacunación.
Los padres que tengan dudas deben sentirse a gusto para comentarlas con el pediatra o el profesional sanitario de su hijo. Estas conversaciones pueden ayudar a las familias a tomar decisiones informadas basadas en información médica fiable.
Preparándonos para el curso escolar
Antes de que comience la ajetreada temporada de vuelta al colegio, dedica unos minutos a revisar el cartilla de vacunación de tu hijo y a concertar las citas necesarias. Si no estás seguro de si tu hijo tiene las vacunas al día, ponte en contacto con tu pediatra o con tu profesional sanitario. El Departamento de Salud de Rhode Island también ofrece información útil para los padres en: https://health.ri.gov/immunization/information/parents.
Ayudar a los niños a mantenerse al día con las vacunas recomendadas es una de las medidas más sencillas e importantes que los padres pueden tomar para proteger su salud, tanto ahora como en los años venideros.
El Dr. Christopher Ottiano es el director médico interino de Neighborhood Health Plan of Rhode Island